Un impulso…
Cuando comencé a pensar en Hilos invisibles, fue un impulso. Toda la vida mi idea de hacer música estuvo ligada a la idea de las bandas, de comunidad, y pensar en hacer algo “solo”, la verdad, me asustaba. Y me asusta todavía un poco.
En el camino, sin embargo, entendí que realmente no he estado solo en ningún momento. Y eso es algo que ha venido a confirmar mi idea de que somos parte de un entramado de hilos invisibles que nos conectan con el pasado, el presente y el futuro. Que nos conectan con las personas con las que nos encontramos y convivimos, y con la cultura y las culturas.
Hoy, casi un año después de que esto comenzó a gestarse, solo hay tres cosas que puedo afirmar sin miedo a equivocarme: salirse de la zona de confort no solamente nos hace crecer, sino que nos abre espacios de creatividad que no experimentaríamos de otra forma; la manera en la que cada ser que nos acompaña toca nuestro camino hace que la vida sea más hermosa; y que cada cosa llega en el momento preciso, si aprendemos a aceptar.
A lo largo de esta aventura he tenido la oportunidad de colaborar con músicos maravillosos, que además son personas llenas de energía, amor y conocimiento. Ellos son, sin lugar a duda, parte de la esencia de este proyecto. Si bien yo escribí las canciones (o al menos la mayoría de ellas), fuimos todos quienes les dimos vida y cada uno dejó una marca que hace que el sonido sea eso que precisamente estábamos buscando: honesto, pleno, emotivo y musical.
Hoy, ya cerca del final del proceso de grabación, cuando veo el camino del último año puedo reconocer un montón de aprendizajes en lo musical, lo personal, lo técnico y en lo humano. Todavía falta, y queda mucho que hacer, pero es posible ver la evolución de las primeras maquetas a la forma definitiva de las canciones, así como los resultados de las decisiones que se han tomado a lo largo del proceso.
También en los próximos días vamos a comenzar a promocionar el material, tratando de que ustedes, quienes escuchan, vayan reconociéndolo. Porque la música es eso: una relación. Una relación en la que es tan importante quien suena como quien escucha. Esperemos que nos encuentren entre esos Hilos invisibles.
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