Abriles y emociones
Abriles y emociones es una canción que me marcó porque la sentí como mía desde el primer momento. No solo me encantaba: hablaba de cosas que estaban ocurriendo en mi propia vida, con la misma intensidad y claridad con la que uno descubre el mundo en los primeros años. Era una canción escrita desde un lugar muy cercano en el tiempo, en el lenguaje y en la sensibilidad.
Es una obra de mi amigo Johan Víquez. Quizás por eso su música resonó tan fuerte en mí: porque estaba hecha desde las mismas preguntas, los mismos cambios, las mismas búsquedas que yo también estaba viviendo. En esos años, escucharla era como encontrar un espejo donde la identidad empezaba a delinearse con un poco más de nitidez.
Abriles y emociones quedó como una de esas canciones que acompañan procesos importantes, no por su distancia, sino por su proximidad. Por venir de un amigo, por hablar desde el mismo lugar, por tocar emociones que en ese momento eran parte de mi propio crecimiento.
Es una forma de agradecer esa cercanía, esa coincidencia, y el impacto que una canción puede tener cuando aparece justo en el momento en el que uno la necesita.
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Qué ganas a veces
de ver cómo pasa esta vida
desde una gran ceiba;
que no me toquen
las muertes, las vidas
ni las intenciones
de algunas culebras.
No, no quiero ser un personaje de televisión
de esos que los sufren, los ríen,
después los hacen felices con un millón.
Y saber que soy tan pequeño
me hace buscar una excusa mejor
para dejar botada esta vida,
sus buenas heridas, la universidad.
No, no quiero hacerme preguntas que me hagan pensar
si debo hoy quedarme en casa o ir detrás de las flores
de algún carnaval.
No soy de palo, ni de cristal,
soy tan humano, tan ágil, tan malo como los demás.
No soy de palo ni de cristal,
llevo en mi pecho haciéndome daño un corazón.
No soy de palo, ni de cristal,
soy tan humano, tan ágil, tan malo como los demás.
No soy de palo ni de cristal,
llevo en mi pecho haciéndome daño un corazón.
¿Qué hago entonces con mi miedo a la muerte,
el cielo de anoche, la boca de la gente?
Con la mala fama de mi rebeldía,
con los comentarios que son tan frecuentes.
No, no quiero ser un personaje de televisión
de esos que los estudian de arriba abajo
y luego reciben calificación.