Punto de fuga
Punto de fuga es un divertimento: la despedida musical del álbum y el momento en los conciertos en el que los músicos toman “su camino”, entre melodías que se cruzan y se responden como voces que se despiden tocando. Es un tambito fusión en el que las raíces se vuelven ritmo, juego y homenaje.
La pieza está dedicada a mis cuatro abuelos y a la familia guanacasteca que me sostiene desde siempre. En su espíritu conviven las tardes polvorientas, los cantos improvisados, los relatos familiares y la calidez de una herencia que se lleva en el cuerpo y en la memoria.
Punto de fuga celebra ese origen: la música como un regreso, como un abrazo, como la certeza de que cada camino que uno recorre nace, de alguna manera, en esas voces antiguas que nos enseñaron a ver el mundo con amor, humor y firmeza.
Es un cierre que no cierra, un saludo lleno de gratitud y luz, un recordatorio de que las raíces siguen vibrando incluso cuando la música ya se va.
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