Poder soñar
Una vez, una amiga me contó su historia. Una historia dura, íntima, de esas que se escuchan con el corazón encogido porque uno sabe, incluso antes de que termine, que está frente a un dolor demasiado grande. Poder soñar nace de esa raíz. No es su historia exacta, pero sí el eco de lo que me compartió: una sombra que todavía resuena, una ausencia que sigue siendo presencia en la memoria.
Con el tiempo, esa amiga ya no estuvo más. Esta canción es para ella, y también para todas las personas que no pudieron más; para quienes se vieron obligados a cargar un peso demasiado grande, quienes caminaron un trecho que el mundo nunca llegó a entender del todo.
Poder soñar no es una canción de esperanza en el sentido tradicional. Es una canción de aceptación, de respeto por las decisiones que no comprendemos completamente, de un deseo profundo de que, más allá de lo que sabemos, exista la posibilidad de encontrar paz. La paz que no encontraron aquí, la paz que merecían.
Es un canto para quienes lucharon demasiado tiempo en silencio. Un abrazo para los que se cansaron. Una plegaria para quienes solo querían, aunque fuera una vez, poder soñar.
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Para vos…
Las paredes de la habitación
cada vez están más cerca.
El olor a tabaco y alcohol,
el vaivén que torpe llega a la puerta
la desconcierta.
Lágrimas que se ahogan bajo la almohada,
soledad, el silencio indolente,
solo quiere abrir las alas y echar a volar
lejos, tan lejos
del miedo absurdo de lo que vendrá,
de las palabras y los espejos
y todo aquello que la ate a la realidad,
y ser tan libre, y sentir el viento,
y solo una vez poder soñar.
Las palabras que hieren igual que balas:
“ya no puedo más, ¿qué hice mal?”
Y el silencio es su último grito:
su voz se ahoga en el viento tenue y gris de la ciudad.
Y ya no hay más lágrimas
ni más miedo ni el dolor
de ver que todo sigue igual:
ahora solo tiene que abrir sus alas
y echar a volar lejos, tan lejos
del miedo absurdo de lo que vendrá,
de las palabras y los espejos
y todo aquello que la ate a la realidad,
y ser tan libre, y sentir el viento,
y solo una vez poder soñar.